martes, 27 de marzo de 2012

Cine y psicoanálisis

Notas de cine y psicoanálisis
Entre las tantas miradas que pueden apreciar lo que las obras
cinematográficas nos brindan según los campos de estudio, historia personal,
nivel sociocultural o política entre otros, por ahora existe un interés particular
que el psicoanálisis se acerca al cine,
ya que éste ofrece a las personas un efecto no sólo de espectador sino de
participante en la obra. Desde este punto de vista el cine mezcla un gran
material técnico y teórico que el psicoanálisis encuentra desde su teoría un
entendimiento fascinante. El cine además de entretenernos nos enseña en simples
o complicadas imágenes el valor del simbólico y ejemplifica extraordinariamente
conceptos de estudio vistos en pacientes, así consideramos que el cine como
objeto es un dador de sentido, como el texto que es leído, como el sujeto
descifrado.
Ese efecto que produce el cine no es algo que deba pasar desapercibido,
precisamente por él es que este tipo de arte persiste e insiste en la sociedad,
evolucionando y cambiando igual como cambiamos los sujetos pero siempre
estático en el punto de producir en el espectador una interrogante en los
instantes de observador una película, esos simple minutos de estar sentado
frente a la pantalla y mirar un serie de imágenes pueden marcar en el sujeto un
antes y un después en su vida, cuando esto ocurre es un acto que conmueve al
espectador y convertirá ese film en un objeto inolvidable.
No todos los films
producen estos efectos, y tal vez no todos los sujetos están en el lugar
de alcanzarlos; pero el psicoanálisis se interesa en el cine que produce
repercusiones y deja en el cuerpo del espectador un sensación que a veces es
imposible de explicar, porque toca ese real en cada sujeto.
Y me ubicaré en un punto particular que el cine utiliza como
herramienta, visualizada tanto en películas de Lynch o en otras dentro del
círculo de cine-arte; es esa manera de acercarse a los objetos y presentando
una realidad distinta cuando una toma es mirada de cerca o de lejos. Cuando
esto ocurre la percepción cambia y el sentido unida a él, cuando desde un punto
de vista se pensaba que algo tenía una significación la imagen se aleja y esta
significación cambia rotundamente, interrogándonos sobre lo que ¿qué hay que creer
cuando se observa, sobre qué es realidad, sobre cuál es el sentido de las
cosas, sobre cuál es el sentido en sí? Van a existir distintas maneras de
observar lo mismo dependiendo de la ubicación de la cámara, del ojo, del
espectador.
Realidad y sentido dos puntos continuamente evidenciados en
la serie de imágenes presentadas en los films, siempre amenazando al espectador
que eso que ve no es, que eso que cree es otra cosa. El psicoanálisis trabaja en esta misma línea
por esta razón el material cinematográfico nos enseña que aunque seamos de
distintos campos, apuntamos en el sujeto a un técnica similar que es
interrogar, dividir, sacar de la comodidad de los semblantes y sus sentidos,
para ir más allá y quedarse en el punto de dudar de lo que se sabe. Vaciar,
destruir y construir sentidos a medida que pasan los minutos de la película y
quedarnos al final con una aproximación de lo que nos dijo la cinta pero
también con el dilema de que tal vez lo que pensamos no es. Es como Lacan nos
dice que si uno cree haber comprendido seguramente se está equivocado.
Por Psi. Martha Idrovo V.

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